Ana R.

Ana R.

Siempre me apasionaron los/las niños/as, de hecho estudié primero Técnico Infantil y, como me supo a poco, seguí con la carrera de Magisterio. Empecé a trabajar de la manera tradicional, pero sentía que debía haber algo más, no podía conformarme, así que empecé a interesarme por otros movimientos pedagógicos. Leí a Emmi Pikler, a Loris Malaguzzi ,... y así conocí el método, mas bien , la filosofía de vida Montessori. Todos me aportaron algo, pero María me enamoró.

Luego me fui a vivir a Galicia y allí pude trabajar en un centro que ponía en práctica todo lo nuevo que estaba aprendiendo, y por fin vi lo que buscaba, niños/as felices, que querían saber, que podían elegir, ... Encontré un centro dónde no se trabaja para lo padres, sino que todo el esfuerzo va dirigido a los niños. Mi trabajo se convirtió así en mi vida, era tan feliz.

Luego fui madre y puedo decir que ahí fue cuando tuve la transformación real. Tenía toda la responsabilidad de educar a una niña. Fíjate que gran responsabilidad. Solo tenía tres cosas claras (todo lo que sabía se me borró de un plumazo y me sentía una verdadera primeriza): una que fuese feliz, otra que se sintiera respetada y querida y otra, que fuese dueña de su propia vida. Ahí me volví a reencontrar con María. Tenía que saber más, así que comencé a especializarme como Guía Montessori en 0 a 3 años.

Volví a Andalucía con una mente nueva, tenía claro que quería que mi hija tuviese un espacio así y, que mi trabajo fuese tan realizador como lo había sido entonces. Así que me embarqué en este proyecto que me hace tan feliz.